Psicoabaco | LOS TRES CEREBROS
16411
post-template-default,single,single-post,postid-16411,single-format-standard,ajax_fade,page_not_loaded,,vertical_menu_enabled,side_area_uncovered_from_content,qode-child-theme-ver-1.0.0,qode-theme-ver-10.1.1,wpb-js-composer js-comp-ver-5.0.1,vc_responsive

LOS TRES CEREBROS

LOS TRES CEREBROS

Estimados lectores, hoy os vamos a hablar de algo que quizás no todo el mundo conozca, y que en el gremio de la psicología, neuropsicología, neurología etc… se conoce como la teoría de los 3 cerebros que poseemos los humanos: el reptiliano, el límbico y el neocórtex.  Esta teoría del cerebro triple, fue desarrollada por Paul MacLean, el cual entendía el cerebro humano, como un compendio de tres cerebros en uno.

El cerebro humano es el sistema más complejo que se conoce, por lo que los misterios que engloba, son aún difíciles de descifrar. Sin embargo, sí conocemos que el cerebro actual que poseemos los humanos, es fruto de una evolución donde se han ido creando tres sistemas neuronales que regulan la adaptación conductual y fisiológica.

La idea del cerebro triple de Paul MacLean se fundamenta en la idea de que en el encéfalo humano habitan 3 sistemas cerebrales distintos, con sus propias lógicas de funcionamiento, y que cada uno de ellos ha ido apareciendo en nuestra línea evolutiva de manera secuencial, el uno sobre el otro. Eso significa, entre otras cosas, que estos tres cerebros serían relativamente independientes y que se relacionarían entre sí siguiendo una jerarquía, dependiendo de su antigüedad y lo importante de sus funciones de cara a nuestra supervivencia.

 

Dicho esto, os vamos a describir a que se dedica cada uno de estos cerebros y en que estructuras cerebrales se sitúa:

  1. El cerebro reptiliano: Cuando hablamos de cerebro reptiliano, nos referimos a la zona más baja del prosencéfalo, donde están los llamados ganglios basales, y también zonas del tronco del encéfalo y el cerebelo, responsables del mantenimiento de las funciones necesarias para la supervivencia inmediata. Estas zonas estaban relacionadas con los comportamientos estereotipados y predecibles que definen a los animales vertebrados poco evolucionados, como los reptiles.

Esta estructura se limitaría a hacer que aparezcan conductas simples e impulsivas, parecidas a rituales que siempre se repiten del mismo modo, dependiendo de los estados fisiológicos del organismo: miedo, hambre, enfado, etc. Puede entenderse como una parte del sistema nervioso que se limita a ejecutar códigos programados genéticamente cuando se dan las condiciones adecuadas.

  1. El cerebro límbico

El sistema límbico, apareció con los mamíferos más primitivos y sobre la base del complejo reptiliano, fue presentado como una estructura responsable de la aparición de las emociones asociadas a cada una de las experiencias que se viven.

Su utilidad tiene que ver con el aprendizaje. Si una conducta produce emociones agradables, tenderemos a repetirla o a intentar cambiar nuestro entorno para que se produzca de nuevo, mientras que si produce dolor, recordaremos esa experiencia y evitaremos tener que experimentarla otra vez.

Así pues, este componente tendría un papel fundamental en procesos como el condicionamiento clásico o el condicionamiento operante.

  1. La neocorteza

El neocórtex es el hito evolutivo más reciente del desarrollo de nuestro cerebro. En esta estructura tan compleja reside la capacidad para aprender todos los matices de la realidad y de trazar los planes y las estrategias más complicadas y originales. Si el complejo reptiliano se basaba en la repetición de procesos totalmente por la propia biología, la neocorteza era permeable a todo tipo de sutilezas provenientes del entorno y del análisis de nuestros propios actos.

Para Paul Maclean la neocorteza podía considerarse la sede de la racionalidad en nuestro sistema nervioso, ya que nos permite la aparición del pensamiento sistemático y lógico, que existe independientemente de las emociones y de las conductas programadas por nuestra genética.

 

A modo de ejemplo:

Cuando nos asustamos ante un ruido fuerte, se activa nuestro cerebro reptiliano.

Cuando nos enfadamos y damos un golpe en la mesa, actúa nuestro sistema límbico.

Cuando valoramos y recapacitamos sobre nuestros, actos, actúa el neocórtex o cerebro racional.

 

Fdo. Pilar Muñoz Alarcón.


Sobre la autora:

Pilar Muñoz Alarcón.

Psicóloga General Sanitaria.

Máster Psicología Clínica Infanto/ Juvenil por la AEPC.

Máster sobre intervención ABA en Autismo y otros trastornos del Desarrollo por la BACB (Behavior Analyst Certification Board).

Tutora de prácticum de grado y máster de las facultades de Psicología de Sevilla, UNED y UNIR.

Coordinadora del grupo de Trabajo de Atención Temprana del Colegio Oficial de Psicólogos de Andalucía Occidental (COPAO).

Directora del Centro de Psicología Infantil ÁBACO.