¿QUÉ HACER SI NUESTRO HIJO SE COME LAS UÑAS?

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Queridos lectores, hoy os vamos a hablar de la onicofagia, que no es ni más ni menos que el hábito compulsivo de comerse las uñas. Este hábito suele darse en personas que son más nerviosas o que están predispuestas a hacerlo, pudiendo existir algún componente genético en esta conducta compulsiva.

Las causas que pueden llevar a una persona a comerse las uñas son varias, principalmente causas psicológicas relacionadas con estrés, o dificultad para resolver problemas cotidianos, así como causas de tipo psicosomático que entrañen malestar emocional, como separaciones de los padres, presiones por estudios, ambiente familiar o escolar negativo etc…

 

La onicofagia se trata sólo con voluntad propia, es decir, sin ninguna ayuda externa. Es por esto, que en niños resulta muchas veces difícil trabajar esta conducta, ya que aún no tienen la madurez suficiente como para controlar sus impulsos. No existe solo un tratamiento concreto para dejar de comerse o morderse las uñas, pudiendo poner en prácticas varias opciones, aunque si se trata de un niño hay que ayudarle, porque por sí mismo va a ser muy difícil que pueda superarlo.

 

A continuación os damos una serie de consejos que pueden ser útiles en el caso de niños:

 

  1. Lo primero sería identificar las situaciones que activan el hábito de morderse las uñas, y hacer que el niño tome conciencia de las situaciones que provocan o estimulan su hábito. De esta forma el niño empieza a tener conciencia de cuando lo hace y porque.
  2. Una forma de evitar que se muerda las uñas, puede ser echándole alguna sustancia que le resulte amarga, por ejemplo mordex, de esa forma cuando inconscientemente se meta el dedo en la boca, le resultará amargo y dejará de morder sus uñas.
  3. Otro consejo puede ser, cada vez que lo vemos morderse las uñas, sacar el dedo de su boca, sin decir nada y ofrecerle otra cosa con la que esté entretenido, un trozo de fruta, un mordedor etc…
  4. No debemos corregir a nuestro hijo cuando lo vemos morderse las uñas, ya que si no, corremos el riesgo de convertir este hábito en una llamada de atención. En su defecto, si podemos derivar su conducta hacía otra actividad, esto quiere decir cogerle de la mano, ofrecerle un juguete o cualquier otra cosa, que permita que tenga las manos ocupadas y no se las lleve a la boca.
  5. Sí debemos hacerlo consciente de su conducta de morderse las uñas, pero no debemos decirle nada cundo lo esté haciendo. En su defecto, sí podemos llevar a cabo ejercicios de autocontrol, como por ejemplo decirle al niño que lleve su dedo hacia su boca y que se detenga cuando llegue a 5 cms del objetivo. Repetir esta acción varias veces y a unas distancias diferentes. Ahora prueba a que meta el dedo entre los dientes un par de minutos y sin ganas de morderse las uñas. Todos estos actos los tiene que controlar durante unos minutos conscientemente y con autodominio aprendido, y poco a poco podrá controlar este hábito y quedarse sin ganas de comerse las uñas.
  6. También es muy importante relajarle física y mentalmente con prácticas de ejercicios de relajación y respiración, yoga, gimnasia, deportes y entretenerle con algún hobby, salir a menudo de casa, ver cosas nuevas, quedar con amigos, etc.. De esta manera tendrá la posibilidad de soltar hacia fuera agresividad o frustraciones que hay en él y evitaremos “períodos de tiempo muerto”, que aunque los tiene que tener, suele ser en esos momentos cuando más aparece la conducta compulsiva.

 

Os animamos a poner en práctica estas pautas y también os recordamos que requieren de tiempo para empezar a ver resultados.

 

 

Fdo. Pilar Muñoz Alarcón.


Sobre la autora:

Pilar Muñoz Alarcón.

Psicóloga General Sanitaria.

Máster Psicología Clínica Infanto/ Juvenil por la AEPC.

Máster sobre intervención ABA en Autismo y otros trastornos del Desarrollo por la BACB (Behavior Analyst Certification Board).

Tutora de prácticum de grado y máster de las facultades de Psicología de Sevilla, UNED y UNIR.

Coordinadora del grupo de Trabajo de Atención Temprana del Colegio Oficial de Psicólogos de Andalucía Occidental (COPAO).

Directora del Centro de Psicología Infantil ÁBACO.

 

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