En los últimos años ha comenzado a aparecer en redes sociales un fenómeno que genera curiosidad, desconcierto y, en muchos casos, incomprensión: los llamados therians. Personas —en su mayoría jóvenes— que sienten una conexión profunda con un animal hasta el punto de identificarse con él, comportarse como tal o expresar que, de alguna forma, “son” ese animal.
A primera vista, puede parecer una moda extraña, una tendencia más de internet o una expresión “friki”. Sin embargo, si miramos un poco más allá, este fenómeno puede estar señalando algo mucho más profundo: una vivencia interna relacionada con la despersonalización y querer ser otra cosa, una desconexión de la propia identidad que merece ser entendida, no juzgada.
Este artículo no busca etiquetar ni patologizar, sino abrir una reflexión: ¿qué hay detrás de esta necesidad de dejar de ser uno mismo?
¿Qué son los therians?
El término therian se utiliza para describir a personas que sienten que su identidad está, de alguna forma, ligada a un animal no humano. No se trata solo de admiración o gusto por los animales, sino de una identificación interna.
Algunas de estas personas pueden:
- Sentir que su “verdadero yo” es un animal
- Experimentar comportamientos asociados (movimientos, posturas, sonidos)
- Expresar incomodidad con su cuerpo humano
- Encontrar alivio o coherencia actuando como ese animal
Es importante entender que, para quienes lo viven, no es un juego ni necesariamente una actuación. Es una experiencia subjetiva real.
Más allá de lo “friki”,una expresión emocional
Es fácil caer en la tentación de etiquetar este fenómeno como algo excéntrico o propio de una subcultura. Sin embargo, hacerlo impide ver lo esencial.
Muchas veces, lo que se presenta como algo extraño en la superficie es en realidad una forma de expresar algo que no encuentra palabras.
En este sentido, el fenómeno therian puede interpretarse como:
- Una búsqueda de identidad
- Una vía de escape
- Una forma de regulación emocional
- Una manera de pertenecer a algo
No es tanto “quiero ser un animal” como “no me siento siendo quien soy”.
Despersonalización, cuando no me reconozco
La despersonalización es una experiencia psicológica en la que la persona siente desconexión de sí misma.
Puede manifestarse como:
- Sensación de estar “fuera” del propio cuerpo
- Sentir que uno no es real
- Percibirse como un observador de su propia vida
- Dificultad para reconocerse emocionalmente
No siempre aparece de forma intensa o clínica. A veces se presenta de manera más sutil, especialmente en adolescentes o jóvenes que atraviesan procesos de cambio, presión social o malestar emocional.
En este contexto, la idea de “ser otra cosa” puede resultar más cómoda que habitar una identidad que genera dolor, confusión o rechazo.
Querer ser otra cosa, una estrategia de supervivencia
Cuando una persona expresa el deseo de no ser quien es, no necesariamente está rechazando su esencia, sino intentando protegerse.
Detrás de esa necesidad pueden existir experiencias como:
- Baja autoestima
- Sensación de no encajar
- Rechazo social
- Dificultades familiares
- Ansiedad o depresión
- Historia de invalidación emocional
Adoptar una identidad alternativa —como la de un animal— puede ofrecer:
- Coherencia interna
- Sensación de control
- Refugio emocional
- Una narrativa propia
En lugar de ver esto como algo superficial, es más útil entenderlo como una estrategia de adaptación.
La necesidad de pertenecer
Uno de los factores más importantes en este fenómeno es la pertenencia.
Muchos jóvenes que se identifican como therians encuentran en comunidades online un espacio donde:
- Son aceptados
- No son juzgados
- Comparten experiencias similares
- Construyen identidad grupal
En un mundo donde sentirse diferente puede ser doloroso, encontrar un grupo que valida esa diferencia puede ser profundamente reconfortante.
Esto conecta con una necesidad humana básica: pertenecer.
Cuando esta necesidad no se satisface en entornos cercanos (familia, escuela, amigos), se buscan alternativas.
¿Es una moda o una señal?
Aunque pueda tener elementos culturales o de tendencia, reducirlo a una moda es simplificar demasiado.
En muchos casos, este tipo de fenómenos son síntomas sociales, formas en las que una generación expresa su malestar.
Podríamos interpretarlo como:
- Un lenguaje nuevo para emociones antiguas
- Una forma simbólica de expresar desconexión
- Un intento de reconstruir la identidad
No es que “de repente todos quieran ser animales”. Es que hay más espacio para expresar experiencias internas que antes quedaban ocultas.
El “grito silencioso” de una generación
Vivimos en una época marcada por:
- Alta exposición en redes sociales
- Comparación constante
- Presión por encajar
- Incertidumbre sobre el futuro
- Cambios rápidos en la identidad social
En este contexto, no es extraño que muchos jóvenes se sientan perdidos respecto a quiénes son.
El fenómeno therian puede entenderse como un grito silencioso:
- “No me siento cómodo en mi piel”
- “No sé quién soy”
- “No encajo en lo que se espera de mí”
- “Necesito un lugar donde ser aceptado”
No siempre se expresa con palabras, pero sí con conductas, símbolos e identidades alternativas.
El riesgo de invalidar
Una reacción habitual de los adultos es minimizar o ridiculizar este tipo de experiencias.
Frases como:
- “Eso son tonterías”
- “Se le pasará”
- “Es una moda de internet”
pueden generar más desconexión.
Cuando se invalida la forma en que alguien expresa su malestar, no desaparece el malestar. Solo se oculta.
Y lo que no se expresa, se intensifica.
Cómo abordar este fenómeno desde la comprensión
No se trata de reforzar o negar la identidad therian, sino de entender qué hay detrás.
Algunas claves importantes son:
Escuchar sin juzgar
Permitir que la persona exprese cómo se siente sin ridiculizar ni invalidar.
Explorar la identidad
Ayudar a poner palabras a lo que está ocurriendo:
- ¿Qué significa para ti ser eso?
- ¿Cómo te sientes contigo mismo/a?
- ¿Cuándo aparece esa necesidad?
Observar el contexto emocional
Más allá de la etiqueta, es importante entender:
- Cómo se siente en su entorno
- Si hay situaciones de rechazo o aislamiento
- Qué nivel de malestar existe
Ofrecer apoyo profesional si es necesario
Cuando hay sufrimiento significativo, un acompañamiento psicológico puede ayudar a:
- Reconectar con la propia identidad
- Trabajar la autoestima
- Desarrollar herramientas emocionales
Identidad en construcción
La adolescencia y juventud son etapas de exploración. Es normal probar, cambiar, cuestionar.
El problema no es experimentar con la identidad, sino hacerlo desde el dolor o la desconexión.
Cuando alguien siente que necesita dejar de ser quien es para poder estar bien, es importante prestar atención.
Volver a uno mismo
El objetivo no es eliminar estas expresiones, sino ayudar a que la persona pueda sentirse cómoda siendo quien es.
Eso implica:
- Reconocer su experiencia
- Validar sus emociones
- Ofrecer alternativas saludables de expresión
- Acompañar en la construcción de identidad
Porque, en el fondo, la mayoría de estas experiencias no hablan de querer ser otra cosa… sino de no saber cómo ser uno mismo.
Comprender en lugar de juzgar
El fenómeno therian puede resultar desconcertante, pero también es una oportunidad para mirar más allá de lo evidente.
Nos habla de identidad, de pertenencia, de desconexión y de búsqueda.
De jóvenes que intentan encontrar su lugar en un mundo complejo.
De formas nuevas de expresar malestares antiguos.
Y, sobre todo, de una necesidad profundamente humana, sentirse real, sentirse válido, sentirse parte de algo.
Escuchar ese mensaje —aunque no siempre se diga con palabras— es el primer paso para poder acompañar.





